"Antes tachaba de pedante a todo aquel que corrigiera mi ortografía... de hecho, no entendía muy bien el porqué de escribir tan correctamente, que lo único que importaba era entenderse con otros seres humanos. Llegué, incluso, a considerar ridículo ese esfuerzo de la gente por escribir bien, como muy de postureo, vamos... Ahora escribo de puta madre, mi escritura es prácticamente incorregible... y, sinceramente, sigo sin entender para qué sirve. Por otro lado, tampoco entiendo muy bien porque la gente no lo intenta con más ahínco, no es para tanto y, al fin y al cabo, mejorará (de alguna manera) la calidad de sus relaciones. ¡Ah! y mucho menos entiendo que la misma gente que me corregía, al ser corregida se escude en que "eso ya es de finolis"... Las cosas se hacen bien, señores. No hay faltas peores que otras. Se hacen bien y punto. Y si no estás dispuesto a hacerlas bien. No corrijas. Nunca. Mediocre de mierda."
(Un futbolista)
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